lunes, 21 de mayo de 2018


¿QUÉ SON LOS BLOQUEOS EMOCIONALES?
Los Bloqueos Emocionales se producen por la falta de asimilación de una experiencia en la vida, esa experiencia no la experimentamos correctamente, no reaccionamos como verdaderamente deseamos.
Al bloquear la respuesta por vergüenza, miedo o sometimiento se produce una energia no adecuada que se queda bloqueada dentro de nuestro cuerpo emocional.
Esa energía bloqueada altera nuestra conducta y nos debilita como personas. Nos aleja de nuestro verdadero YO.
Muchas veces no aceptamos los comportamientos presentes o pasados de personas cercanas, generando con ello el bloqueo emocional y la alteración de la conducta.

También pueden producirse bloqueos por:
- Miedo a equivocarse
- Necesidad de encontrar soluciones rápidamente
- Exagerado afán de seguridad

Pero, ¿Cómo podemos superarlos o enfrentarnos a ellos?:
La liberación de los bloqueos emocionales se produce mediante la Aceptación y el Perdón, aquí os dejo unos pequeños pasos para ayudarnos a superar estos bloqueos emocionales:

- El cambio comienza con el deseo de cambiar
- Es necesario que analices objetivamente qué es lo que te sucede y llegar al origen de tu problema, lo qué te hace sentir mal o lo que te hizo daño y todavía no has superado, el conocimiento consciente es clave para empezar a superarlo
- Tienes que tener en cuenta que el cambio no se producirá de forma lineal y sostenida, a lo largo del camino habrá tropiezos y retrocesos, pero es normal, no te vengas abajo y lucha con más fuerza en cada tropiezo

- Muchas de las respuestas ya están dentro de tí lo único que te falta es "ser uno poquito más valiente" y empezar a actuar
- El cambio asusta, todos los posibles cambios en nuestra vida nos producen miedo, es normal, según vayas avanzando en tu cambio, este miedo irá desapareciendo
- Recuerda, que nunca es tarde para cambiar y tomar las riendas de tu vida

Es esencial, empezar a pensar en cambiar aquello que nos daña y nos hace sentir mal, solo con empezar a hacer pequeños cambios en tu vida el resto vendrá solo, mucho ánimo




jueves, 17 de mayo de 2018

Una fecha olvidada: 1412: Caspe


El Compromiso de Caspe.

Según lo aprobado en la Concordia de Alcañiz, los nueve compromisarios debían reunirse en Caspe el 29 de marzo de 1412 y pronunciar su sentencia en el plazo de dos meses. No obstante, surgieron algunos inconvenientes que obligaron a retrasar la publicación del fallo un mes.
Los compromisarios mantuvieron un intenso ritmo de trabajo y estuvieron continuamente reunidos en sesiones de mañana y tarde, e incluso en veladas nocturnas, para atender la urgencia de la solución y abarcar todas las cuestiones que se presentaban a su consideración. El proceso experimentó una mayor lentitud de la esperada en lo tocante a la atención prestada a la equidad e igualdad de trato y oportunidades de todos los candidatos. A los embajadores de todos ellos, siguiendo el orden de presentación, se les otorgaron las audiencias solicitadas para exponer sus argumentos y se admitieron todas las pruebas y documentos que consideraron oportuno entregar.

La mañana del 25 de junio, los nueve compromisarios firmaron el acta e hicieron pública su decisión. El acta es breve, concisa, con la referencia precisa a la Concordia de Alcañiz, sus nombramientos y juramentos, sin alusiones a cuestiones jurídicas ni a derechos adquiridos ni a argumentos empleados en su decisión ni, sobre todo, a la orientación de los votos particulares de los nueve. Dan el veredicto final que no tiene posibilidad de revocación y no debe someterse a ninguna ratificación por otra instancia. Todos firman y hacen suya la sentencia que señala a Fernando de Castilla como rey y señor de Aragón. No hay votos útiles, ni forzados, ni abstenciones. Según el documento oficial, todos los compromisarios estuvieron de acuerdo en que Fernando era el verdadero rey y señor. Tras la lectura pública de la sentencia, Fernando es ya rey de Aragón.
El triunfo aplastante del sentido nacional —la inminencia de la unidad peninsular estaba en el ambiente, pese a la derrota de Castilla en Aljubarrota (1385)-; el desarrollo democráticamente modélico de las sesiones en la villa aragonesa que desembocaron en el plazo de un ¡trimestre! en la elección -24 de junio- del infante D. Fernando, el de Antequera en rey de Aragón (1412-16); el ancho caudal de una cultura jurídica impregnada de vivencias y vigencias religiosas; el papel esencial representado en las deliberaciones —siempre transcurridas en un clima de absoluta libertad y autonomía- por un líder espiritual como el dominico valenciano san Vicente Ferrer, son, entre otras de igual tenor, circunstancias, qué duda cabe, con muy escasa cotización en las esferas que controlan hodierno los resortes del poder de la comunicación, la política y hasta de extensos círculos académicos.
Por motivos fácilmente imaginables, pero de larga enumeración, en todas ellas el pensamiento e ideales que movilizaron el pueblo y las elites del “Casal de Aragón” para superar la grave crisis provocada por la muerte, sin heredero directo tras la inesperada desaparición de su único hijo, Martín, el joven —junio de 1409-, en la primavera de 1410 del último monarca de la dinastía barcelonesa, Martín, el Humano, apenas logran abrirse un hueco, oficialista y convencional, en su apretada agenda, repleta de asuntos más perentorios…

Tras la “Diada” de este año que enfila ya su recta final, la lectura del Compromiso de Caspe —relegada por completo en los centros de enseñanza de todo el Principado y también como acaba de decirse en los de España entera- cobra aspectos de insospechada actualidad y urgencia.
Siempre es posible el compromiso entre gentes de buena voluntad y de raíces antropológica, histórica y culturalmente comunes.
Los catalanes, de tradición pactista sin paralelo en el Viejo Continente - solar por excelencia de la mejor cochura jurídica, esto es, de la nacida de la fusión del derecho romano y el germano-, lo saben mejor que nadie.
Ante los grandes, quizá dramáticos y acaso trágicos envites que el diseño jurídico-administrativo de la nación afrontará ineluctablemente en los próximos meses el recuerdo de la efemérides de 28 de junio de 1412 tal vez arrojara sombra protectora y estimulante a los debates agonísticos que el tema planteará.


José Manuel Cuenca Toribio.- El Imparcial.
(19 Oct 2012 - 19:02)

miércoles, 16 de mayo de 2018

EL ODIO A ESPAÑA DE QUIM TORRA

La ejemplar democracia pluralista plena que, bajo el arbitraje y la moderación de la Monarquía de todos, preside la vida española, ha dado una muestra más de tolerancia y conciliación. Quim Torra, la marioneta del expresidente felón Carlos Puigdemont, se ha caracterizado a lo largo de su vida política y profesional por la mediocridad. Solo sobresale en el odio a España.
Las hemerotecas no mienten. Quim Torra ha afirmado que “los españoles son bestias carroñeras, víboras, hienas. Bestias con forma humana, que destilan odio, un odio perturbador, nauseabundo…”; que “los españoles solo saben expoliar”; que “vergüenza es una palabra que los españoles hace siglos que han eliminado de su diccionario”; que “el fascismo de los españoles que viven en Cataluña es patético, repulsivo y burdo”; que “franceses y españoles comparten la misma concepción aniquiladora de las naciones que malviven en sus Estados”; que “vivimos ocupados por los españoles desde 1714”; que “corremos el riesgo de acabar tan locos como los mismos españoles”; que lo que aportan los españoles es “la sensación de inmundicia. Horrible”; que “los catalanes votamos y los españoles vienen a vigilarnos. Fuera de aquí…”
Todas estas lindezas las ha escrito el hombre que representará al Estado español desde la presidencia de la Generalidad. España ha padecido en los últimos meses un intento abierto de golpe de Estado en Cataluña y, sometiéndose al ejercicio democrático, permite ahora que la marioneta del expresidente golpista se encarame en las instituciones del Estado en Cataluña.
Me decía ayer un destacado escritor catalán: “Quim Torra es carne de presidio. Se andará con mil cuidados, con mil cautelas. Pero teniendo en cuenta cómo piensa, en cualquier momento violentará la Constitución. Y entonces su suerte habrá cambiado. Entre rejas meditará sobre su destino y el de Cataluña”.

martes, 15 de mayo de 2018

La culpa no es solo de Zapatero.



Lástima que relevantes personalidades de la vida española hayan tardado ocho años en darse cuenta de que detrás del talante inicial no había otra cosa que ese buenísmo infantil y seductor, en favor de las minorías, pero que a la vez era tremendamente agresivo con las mayorías sociales, con la iglesia, con la oposición y con las víctimas del terrorismo, entre otros colectivos a los que tildaron - y siguen queriendo presentar - machaconamente como de extrema derecha, de intolerantes, antipatriotas, mezquinos.

Al final del recorrido, el crédito y el prestigio (¿)del presidente es mínimo, pese a la ridícula defensa que de ZP y de sus ingeniosas ocurrencias han hecho los más mercenarios receptores de dossieres ajenos, los más sesudos columnistas de El País, los más agresivos locutores de la SER, los más bellos rostros femeninos de las dos nuevas televisiones por él concedidas (Cuatro y la Sexta) y por el favor de tanto cómico a sueldo con el humor siempre en la misma dirección.

Pero no es ZP el único culpable de que vivamos una crisis profunda-no solo económica- sino de valores, en la que se ha primado lo “moderno” sin más, lo superficial, lo anticlerical, la venganza de la guerra civil, el apoyo a otros fundamentalismos religiosos presentados como más liberales y el obsesivo empeño en presentar al hombre como un depredador y usurpador de derechos femeninos.
Se ha abusado de la negación de la evidencia y se ha utilizado hasta la naúsea la negociación con ETA hasta el extremo de que la colectiva victoria sobre el terrorismo se va a querer presentar como logro exclusivo de esta etapa final. ¡ cómo se puede permitir que los españoles hayan permitido que a su país le represente en el mundo un presidente que calificó al atentado de la T4 como “accidente” y que no fue capaz de levantarse al paso de la bandera de un país amigo.

Este es el problema real del socialismo en el poder: no gobierna para primar la eficacia, el buen orden general o la primacia del buen sentido.
Gobierna para imponer, para descalificar a quienes considera sus enemigos de siempre, para favorecer causas excluyentes, colectivos radicales, sindicalistas de pacotilla y para agradar a quienes se escudan en los más superficiales y estéticos argumentos para encubrir su mediocridad o para aducirlos como síntoma inapelable de supuesta modernidad. Y porque gobierna desde la maldad y el abuso y asi proliferan en su mandato conspiraciones de alto standing, policías que espían, ministros que cazan ciervos o jabalíes como vetustos personajes del franquismo, espías que pescan marlings, banqueros que compran periódicos, y ministros del interior que organizan o toleran la ceración de bandas paralelas de justicia y que se lucran con su atribuida prima de riesgo y que mediatizan jueces y abortan operaciones antiterroristas para favorecer un falsamente llamado proceso de paz.

Afortunadamente, y gracias a sus potentes empresas financieras, de telefonía y comunicaciones, de servicios aeroportuarios, a su eficaz gestión de asuntos públicos en muchas autonomías y ayuntamientos y a los brillantes resultados deportivos tanto colectivos como individuales, España es un país querido y respetado, pero políticamente es hoy -en los ámbitos internacionales más influyentes-una nación desacreditada por estar gobernada por políticos sin preparación, que no entienden los ingredientes del mundo moderno, ni los entresijos del liberalismo económico, ni el rigor y la exigencia debidas a la pertenencia a un sistema de moneda única, en el que la inacción, o lo que es peor la negación de una crisis puede arrastrar a otras economías. La acusación de que la culpa de la crisis era y es de los especuladores y de los genes del capitalismo financiero es de un ridículo notable y acredita que le combustible del socialismo español es el antiamericanismo, el anticapitalismo, el antiliberalismo, y la siempre eficaz película superficial de modernidad y solidaridad, ¡eso que no falte!-

Pero insisto, la culpa no es solo de Zapatero. Otros muchos son los que han propiciado que de nuevo España se gobierne por quien nos trata como sospechosos, nos vigila como a delincuentes y nos trata siempre de engañar con su fácil verbo, su fluida argumentación, su enérgica demanda de verdad, al servicio de la gran mentira.
Carlos Abella (El Imparcial)

lunes, 14 de mayo de 2018

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En Cataluña se está quebrando el respeto a las opiniones dispares



Periodismo de trinchera
Jordi Gracia 16 NOV 2012 - 00:01 CET
Del oasis catalán hace mucho tiempo que no queda rastro. El principio del fin fue la evidencia —y la ejecución de la evidencia— de un acuerdo político de izquierdas capaz de relevar del poder al partido gobernante en Cataluña durante más de veinte años, CiU. Nos hemos olvidado de esa etapa, como nos hemos olvidado del oasis, y a veces da la impresión de que vivimos en Cataluña bajo una especie de adanismo fundador que eclipsa o enmudece las razones políticas, sociales e históricas que han llevado a estos dos meses críticos, los dos meses que empezaron con una concentración nacional gigantesca el 11 de septiembre y, sin demasiado respeto por los compromisos explícitos de una democracia, desembocaron en un súbito adelanto electoral que ha condicionado la agenda política de todos.

En historia y política los giros de rumbo dictados por las movilizaciones sociales tienen poco de recomendable porque descartan los cauces jurídicos y legales: simplemente los subvierten como medios de expresión política legítima en democracia. Pero para mi gusto la secuela más nefasta de este giro es otra, más desdibujada e invisible pero ya cotidiana: no soy el único que la detecta, ni es este un artículo de hombre singularmente perspicaz. Es una aprensión que recorre numerosas columnas y artículos, de forma sinuosa y delicada, poco explícita y hasta dicha con timidez (la timidez que dicta el miedo a hacerla crecer solo con nombrarla). Pero la percepción de una impunidad verbal y retórica creciente y la quiebra del respeto convencional a las convicciones dispares está siendo registrada por muchos. Es una fractura de la complicidad social y democrática porque hay una trinchera recentísima, aguda y abrupta: o se es independentista o no se es, o se pertenece al bloque soberanista o se está fuera de él, no sé si a la intemperie, pero desde luego fuera de lugar.

Si hoy en Cataluña no se es independentista, ni por sentimiento ni por razón ni por convicción, se es automáticamente aguafiestas antipático y descreído ante un sueño colectivo que expresa como nada la mirada sostenida de Mas en su antológico cartel publicitario. Los nombres de esos articulistas felizmente aprensivos son de honda y potente relevancia, aunque parezcan ausentes o inoperantes en el escenario público o aunque parezca que no forman parte del discurso crítico y analítico sobre el presente. Estoy hablando de columnas y artículos que aparecen en periódicos como La Vanguardia y EL PAÍS, también en El Periódico, incluso en Ara o El Punt-Avui.

El aire viciado del periodismo de Madrid se ha acercado al catalán

Es una percepción intimidatoria y es quizá el resultado más inmediato del fin de la ambigüedad, como la ha llamado Jordi Amat en La Vanguardia. El fin de la ambigüedad está deteriorando día a día los tejidos invisibles de concordia y complicidad que hicieron de la sociedad catalana un espacio de estratos, ángulos, niveles y expresiones complejas, cruzadas, mestizas y oscilantes, donde nada tenía por qué estar tajantemente claro porque el espacio de definición política era más vasto y flexible, más civilizadamente dúctil y negociable.

Hoy se ha polarizado acelerada y artificiosamente y está exigiendo de la gente que se ponga en una u otra trinchera, en uno u otro bando, como si de veras la realidad social de este país pudiese dirimirse en relación con ese eje a toda velocidad. O como si hubiese saltado por fin el tapón que permite la expresión en libertad de un deseo político. El efecto de estilo y actitud que esta percepción ha tenido en el articulismo o en las tertulias pasa por acentuar la irritación, perdonar el desplante, condenar sin remilgos la postura contraria. Más de una y de dos respuestas desde Cataluña al manifiesto que EL PAÍS publicó en defensa de la continuidad de Cataluña en España han sido indefendibles y hasta con brotes de resentimiento. Alguno, como el profesor Joan Ramon Resina, no es capaz de encontrar entre los trescientos a nadie “que un catalán pueda sinceramente llamar amigo”. Sin embargo, no resulta fácil ocultar que cada cual tuvo el derecho a decidir durante más de 30 años la opción más o menos independentista o más o menos catalanista o más o menos dura o blanda, porque estaban todas en el mercado electoral.

Hoy el mercado simbólico se ha reducido a una sola, como si las respuestas múltiples no fuesen lo que una sociedad saludable demanda a su vida política.

El fin de la ambigüedad nos instala en el maniqueísmo, aunque los mismos que lo impulsan sepan que nada es blanco y negro. Y eso es lo peor: que el mal estará ya hecho, porque en estos dos meses se ha trabajado a fondo para favorecer unas trincheras que no existían, unas radicalidades que la mayoría no echaba de menos, unas creencias que eran compatibles con las de los otros. Hoy ya no. El clima político y mediático está forzando a posiciones militantes y extremadas, está tensando el discurso público pero también el privado, está exigiendo de cada cual una definición categórica de posturas políticas e ideológicas. No es esa la mejor atmósfera para una democracia adulta porque va a dejar un rastro diseminado en la conciencia colectiva en forma de agravios y de ofensas, de desplantes y de malsonancias que tardarán en perdonarse porque ahora se han hecho munición retórica combustible.

El deterioro del respeto democrático es el primer resultado del proceso soberanista

Una fuente cierta para verificar este cambio de tono, este nuevo mal tono, este encastillamiento en un lado frente a quienes están en otro lado, es un sector creciente del columnismo de prensa y la crónica periodística que ha ido adquiriendo una pátina de desprecio y manipulación de las posiciones no soberanistas de la que no había costumbre. Es el nuevo tono que no se arredra ante la pura incorrección civil o la descalificación impune. Mientras leo o escucho algunas de esas tribunas resucita el disgusto y el asombro que la corte mediática más derechizada y monolítica nos despertaba (a todos) escuchando la Cope, leyendo algunas columnas de El Mundo o el Abc, o espantándonos ante las pantallas tóxicas de Intereconomía.

Para quienes no creemos que la independencia contribuya tanto a resolver problemas como a resucitar algunos antiguos y crear otros nuevos, lo intranquilizador de veras es la nueva legitimidad del periodismo de trinchera. Ha ido acercando a la prensa de Cataluña el aire viciado de crispación, intemperancia e insolencia argumental que fue patología de una etapa nefasta del periodismo escrito, televisivo y radiofónico de Madrid (y que aun sobrevive).

No sé a dónde va el poder en Cataluña ni si la independencia hará más felices a las personas; lo que es seguro es que el deterioro del respeto democrático a la discrepancia es el primer resultado indeseable de haber alterado, en cosa de días, el programa político e ideológico de un partido de gobierno elegido hace menos de dos años.

Jordi Gracia es profesor y ensayista. Su último libro se titula Burgesos imperfectes. L’ètica de l’heterodòxia a les lletres catalanes del segle XX (La Magrana).

viernes, 19 de enero de 2018

Lo que Mas debe explicar

 


Lo que Mas debe explicar

MARÍA JESÚS CAÑIZARES / BARCELONA

Día 02/09/2015 - 01.37h

Las incógnitas sobre la corrupción en CDC que el presidente catalán deberá responder hoy en el Parlament

EFE

El presidente de la Generalitat, Artur Mas

Artur Mas eligió un mal día para comparecer en el Parlamento catalán y explicar el carácter «plebiscitario» de las elecciones autonómicas del 27-S. El presidente catalán pretendía utilizar la Cámara catalana para dar su primer «mitin», pero los registros efectuados por la Guardia Civil el pasado viernes en la sede de Convergència, han alterado sus planes.

Mas deberá dar explicaciones hoy sobre la supuesta financiación irregular de su partido a través de comisiones procedentes de la adjudicación de obra pública. Todos los grupos parlamentarios han pedido que el orden del día se amplíe para interrogar a Mas sobre este asunto, incluidos los de CDC y ERC, que lo hicieron a regañadientes. Estas son algunas de las cuestiones que saldrán a relucir en la sesión.

 

Responsable del partido

Los registros efectuados en la sede de Convergència y de la fundación CatDem, vinculada a este partido, forman parte de una investigación sobre el supuesto pago de comisiones de la empresa Teyco, controlada por la familia de Carles Sumarroca -cofundador de CDC-. Estos «mordidas» se remontan a la época en que Artur Mas era secretario general de Convergència y, por tanto, responsable del funcionamiento del partido. Quienes conocen al líder nacionalista aseguran que se trata de una persona concienzuda que le gustaba tener el control de la gestión de CDC.

 

Tres décadas de corrupción

La llamada «operación Petrum» , que dio lugar a los registros del pasado viernes, se suma a un rosario de casos de corrupción que afectan a CDC, como el que hace referencia a los negocios turbios de la familia Pujol o el expolio del Palau de la Música, cuya instrucción destapó las comisiones pagadas por la constructora Ferrovial a la Fundación Trias Fargas (tras el escándalo, pasó a llamarse CatDem).

 

Control de la obra pública

Artur Mas deberá aclarar si, a lo largo de su trayectoria como consejero jefe, consejero de Economía y consejero de Política Territorial durante la Gobierno de Jordi Pujol, estuvo al corriente del pago de esas comisiones. Entre 1995 y 1997, período en el que se convirtió en el máximo responsable de la obra pública catalana, Mas gestionó 2.129 millones de euros. El propio Mas ha confesado que Pujol era su «padre político» y que la relación fue muy estrecha.

 

Relaciones con Sumarroca

La familia Sumarroca, ahora en el foco de la Justicia, ha sido una de las principales beneficiadas de la obra pública catalana desde los años ochenta. Sus empresas -Teyco y Emte- han acaparado los contratos públicos, también bajo el mandato de Mas. Así, durante 2013 y 2014,ambas empresas se hicieron con 43 contratos por valor de 24,9 millones de euros. Los grupos parlamentarios preguntarán al dirigente convergente el motivo de esa preferencia por los Sumarroca.

 

Depurar responsabilidades

Tras destaparse la financiación irregular de CDC a través del Palau de la Música, la fundación Trias Fargas cambió de nombre y pasó a llamarse CatDem. Hubo cambio de imagen, pero apenas se depuraron responsabilidades. Solo el tesorero del partido, Daniel Osácar, fue apartado de su cargo. La oposición quiere saber qué medidas ha adoptado Mas para garantizar que estos episodios no vuelvan a repetirse.

 

La actividad del extesorero

A pesar de estar inculpado en el caso del Palau de la Música y que se enfrentará a una petición de condena de 7 años y medio cuando llegue a juicio, Daniel Osácar sigue vinculado al partido, donde se dedica a reclamar el pago de cuotas a los militantes morosos. Utiliza el despacho del exalcalde de Barcelona, Xavier Trias. Ambos han sido acusados de tener una cuenta en Suiza, algo que no se ha demostrado.

 

La hija del extesorero

Tras el cese de Osàcar como tesorero a raíz del caso Palau, su hija Mónica fue nombrada responsable de publicidad institucional de la Generalitat, cargo por el que cobra 64.485,12. Un reconocimiento implícito a la lealtad del extesorero, a quien Mas abrazó tras ganar las elecciones de 2012.

 

La tapadera de la secesión

Las últimas revelaciones sobre la presunta financiación irregular de Convergència se producen cuatro semanas antes de que se celebren las elecciones del 27-S. Las siglas de este partido han sido diluidas en una candidatura conjunta denominada Junts pel Sí, claramente posicionada a favor de la independencia de Cataluña. La oposición reprochará a Artur Mas que pretenda distraer la atención respecto a esas supuestas corruptelas mediante un proyecto secesionista, liderado por el exeurodip